“El grupo armado de Lubanga reclutó y entrenó a cientos de niños para matar, saquear y violar. Cientos de niños todavía sufren las consecuencias de los crímenes de Lubanga. No pueden olvidar lo que sufrieron, lo que hicieron, lo que vieron”, dijo el fiscal jefe Luis Moreno Ocampo en su discurso en la apertura del primer proceso de la Corte Penal Internacional (CPI).

"Hoy muchos se drogan o se prostituyen para sobrevivir después de haber sido rechazados por sus familias", acusó Ocampo.

Thomas Lubanga, que se declaró “no culpable”, es juzgado cerca de siete años después de la creación de la CPI, el primer tribunal internacional permanente encargado de juzgar a los autores de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidios.

Trasladado a La Haya en marzo de 2006, es acusado de haber enrolado y reclutado a niños de menos de 15 años para hacerlos combatir en el ala militar de su milicia, la Unión de Patriotas Congoleses (UPC), en la guerra civil en Ituri (este de la RDC), entre setiembre de 2002 y agosto de 2003.

Se calcula que unos 30.000 niños fueron reclutados durante el conflicto en la RDC. Según las organizaciones humanitarias, los enfrentamientos en Ituri entre milicias apoyadas por las etnias Hema (cercanas a la UPC) y Lendu, por el control de las minas de oro, en particular, han causado 60.000 muertos y centenares de miles de desplazados desde 1999.

Moreno Campo presentó varios videos donde Lubanga aparece rodeado de niños con uniformes de combate y fusiles. Además mostró el testimonio con los remordimientos de un niño que tuvo que matar a golpes a chicos de su edad porque habían intentado fugarse.

Las niñas tenían un castigo suplementario. “Ellas tenían que llevar un arma, servir la comida a un comandante y, en un momento dado, el comandante las violaba. Las mataba si se resistían a ser violadas”, dijo Ocampo.

El juicio a Lubanga debería durar entre seis y nueve meses.